La luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante.
La real naturaleza de la iuz es perfecta, y depende enteramente del receptor el uso equilibrado de aquella revelación.
En otras palabras, este principio enseña dos cosas concretas:
1-Que el conocimiento verdadero es por naturaleza inocuo. No va a izquierda o derecha, no pierde su balance. Sencillamente, “Es”.
2- Es de responsabilidad del estudiante hacer buen uso del conocimiento.
Este puede “iluminar” —conciencia, crecimiento—, o “cegar” —confundir, desorientar— si se lleva a cabo un empleo indebido de lo recibido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario